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23 Aug La nueva normalidad en el sector de las inmobiliarias

La nueva normalidad tras el COVID-19 ha conllevado menos visitas a inmuebles, primeras bajadas de precios y más dificultades de acceso a la financiación. Tras la parada absoluta de la actividad como consecuencia de la pandemia, el sector de las inmobiliarias afronta esta “nueva normalidad” con muchas incertidumbres.

Los contactos han disminuido. Los compradores que ya tenían avanzadas sus gestiones antes del COVID-19, están esperando “una situación mejor definida del mercado” y con una mayor seguridad tanto a nivel económico, como a nivel de salud pública.

Las visitas a los inmuebles descienden de manera presencial

La actividad aún está lejos de la previa a la declaración del estado de alarma. No se hacen el mismo número de visitas a las propiedades pese al levantamiento de la prohibición y, además, los clientes muestran cierta cautela.

Entre el 30-40% de los propietarios que quieren vender su piso decidieron dejar de hacer visitas mientras duró el estado de alarma y a la vuelta a la normalidad. De hecho se encuentran en una situación de incertidumbre y algo de miedo. El hecho de pensar de hacer visitas a un piso cerrado, tal y como se anunciaba como las maneras de contagio se mostraban reticentes a enseñar nada. 

La buena noticia es que en nuestras inmobiliarias Remax Welcome, desde el minuto uno encontramos la solución. Empezamos a ofrecer visitas virtuales y eso facilitó e hizo que prácticamente pudiéramos seguir trabajando mano a nano con nuestros clientes casi de manera normal.

Bajada de precios

Varias inmobiliarias advierten caídas de precios de entre un 5 y un 15% en Madrid y consideran que, si bien no llegarán a ser tan pronunciadas como tras la crisis de 2008, en los próximos meses podrían llegar a verse descensos de hasta el 40% en muchos de los casos.

Los principales portales inmobiliarios también han detectado ya una bajada en los precios, aunque en porcentajes mucho menores. De hecho, según un estudio de Idealista, el precio de la vivienda en España bajó un 1,3 % en mayo.

Con ello, también hay que tener en cuenta el aumento de número de viviendas que se venden actualmente. Los precios deben ser competitivos, ya que la oferta es mayor a la demanda. Al menos por ahora, todo propietario que tenga prisa en vender o alquilar, deberá hacer un reajuste importante sobre el precio de su vivienda. 

La financiación

Otro de los aspectos que podrían frenar la demanda en las inmobiliarias es el endurecimiento del acceso al crédito. El sector de la banca se ha visto altamente afectado por toda la situación vivida. Por eso mismo, no está haciendo nada más allá que protegerse, comenzando a exigir más a los clientes para concederles una hipoteca. De hecho, los más afectados en cuanto a clientes han sido los autónomos, microempresarios, trabajadores a tiempo parcial y extranjeros. 

Aún es pronto para asegurar que se está endureciendo el acceso al crédito hipotecario en España como consecuencia de la crisis que ha traído aparejada la pandemia. Pero, si la crisis se alarga o el impacto es muy importante en términos de crecimiento y empleo, sí que debería tener influencia sobre la capacidad crediticia.

El aluvión de ERTE tras la declaración del estado de alarma ha provocado que se hayan caído operaciones que estaban aprobadas y únicamente pendientes de firmar ante notario, a veces por propia voluntad de los compradores y otra por la negativa de algunos bancos, que no siempre mantienen la oferta a los trabajadores afectados, según fuentes del sector.

Otras consecuencias de la crisis es la aparición de nuevos perfiles de compradores de vivienda, con una óptica más de inversión, y un aumento de la demanda de clientes con interés por las periferias de las grandes ciudades.

El interés por las fincas rústicas

Todas las inmobiliarias y portales de comparación de precios de viviendas, han notado el aumento de personas que deciden vender su casa para buscar una vivienda más ajustada a las necesidades derivadas de la nueva normalidad. Como lo son las casas rústicas.

Tienen un perfil de casa más amplia, con un buen sitio para poder trabajar. También por el hecho de tener algo de exterior dentro de casa, ya sea una terraza o un jardín. Cualquier soplo de aire fresco es bienvenido en épocas de confinamiento. 

Igualmente, sigue aumentando la demanda de viviendas con calidades premium como áticos, sobre áticos que ofrezcan lo mismo. Más espacio y terrazas o balcones. 

El alquiler continúa siendo el mismo

La actividad tiene está teniendo un mayor énfasis en el mercado del alquiler, especialmente desde primeros de mayo. Sin embargo, las agencias e inmobiliarias que operamos en la capital hemos podido comprobar un ligero descenso como consecuencia de la congelación de la actividad, mientras que otros destacan dos factores que podrían impulsar los precios a la baja por el aumento de la oferta.

Por un lado, la paralización de la actividad turística, que ha obligado a algunos propietarios a sacar sus viviendas de portales como Airbnb para destinarlos al alquiler tradicional, y, por otro, la reconversión de locales comerciales en viviendas por el cierre de muchos negocios.

En general, existe un pronóstico en el cual a finales de año se va a notar un descenso de los precios de las rentas de alquiler, ya que la crisis afectará a la reducción de salarios, el consumo caerá y a largo plazo habrá un aumento en los impuestos. 

Así, los propietarios tendrán que ofrecer rentas más bajas a cambio de buscar inquilinos más solventes que les aporten un menor riesgo y una mayor estabilidad. Con ello se asegurarán una mayor rentabilidad. 

Respecto a la demanda, podría ir en aumento debido a “la falta de ahorro” para adquirir una vivienda. Un repunte al que contribuirá el sector estudiantil ante el cierre o a la reducción de camas en muchas residencias universitarias al tratarse de espacios que no pueden hacer frente a las transformaciones a las que ha obligado la emergencia sanitaria.

El consumidor actúa

Es por ello, que no solo los propietarios deberán adaptarse a esta nueva situación. También lo son todos los compradores o arrendatarios. Este cambio a una nueva normalidad ha afectado a todos por igual… Las necesidades ahora son las mismas. Por eso, también va a haber una mayor dificultad para decidirse debido a esta oferta que ha aparecido y la gran demanda que está aumentando. 

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